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lunes, 11 de febrero de 2013

Cuando recordé una mañana lluviosa en La Roma y escribí otra cosa


Fueron días
las lluvias de coladera.
Grises las nubes
la cama fría
y tenue la penumbra.

No sólo no salí
sino que dejé que cayera
afuera fina la tenue lluvia
cuando adentro jugaba
con el perro
porque no quería mojarme.

La sensación detenida
los días de lluvias
las casas viejas de La Roma
mis vecinos que me veían.

De ellos es la verdad.
Su contemplación
son los rumores
de mi vida.  

lunes, 23 de abril de 2012

sin título

A una chica que pasa (a quien le di el poema) y que no me peló

Eres puntual.
Pasas cada día a la misma hora.
Vistes siempre guapa.
Te gusta el negro
y oscureces tus ojos con lentes.

Por qué no te los quitas
y me dejas sentir
directamente
tu mirada
que seguro quema.

De frente veo
tu pelo corto negro
tus labios que
a veces
esbozan una sonrisa
tenue
muy tenue y tensa.
De espaldas
cuando te vas
advierto que insistes con el negro
traslúcida blusa
que no sólo insinúa tu espalda.

Me gustaría ver tus ojos
(por favor, quítate los lentes)
saber en qué chingados piensas
cuando pasas
o imaginarte nerviosa
con tu ligero caminar de yegua altiva.
Pero prefiero masticar en silencio
mis fantasías
y saber que mañana
a la misma hora
diez minutos más
diez minutos menos
pasarás guapa
muy vestidita y arreglada
quién sabe a dónde.

Cántico espiritual

En estos tiempos de calor
la primavera acelera mis pulsaciones
yo
recién olvidado por una mujer
hago este canto que sirve para aligerar mis penas.
Una vez despreciado por Amor
me urge la caída en la carne
de todas esas hembras que furiosas me esperan.

Debo sentir que comienzo a vivir de nuevo
por eso quiero ver nalgas ondulando
péndulos que se mueven de un lado a otro
cuando caminan y marcan
¡oh dulce cadencia!
los calzones que las aprietan.

Vestidas con pantalones ajustados
o con esas cosas como segundas pieles negras
pegaditas pegaditas
o a contra luz a través de la claridad de las faldas
o tersas como pétalos de rosas cuando se quitan
la máscara de sus calzones satinados
son, ustedes, los bocados que mi cuerpo pide.

Curvas de hembra impetuosa
empaladas por sus tugurios húmedos más sabrosos
asientos del cine más oscuro y frívolo y carnoso
vengan a mí
que las necesito.

jueves, 2 de diciembre de 2010

me apeno cuando caigo en cuenta
de que soy sólo un bruto animal
cuyas falacias y apariencias
de la inteligencia
no son más que quimeras que se desvanecen ante ti

yo que soy poeta
lector de mundos e inteligencias
caigo abierto cuando estoy contigo

no puedo ocultar lo mucho que me gustas
ni ante ti y menos ante mí

a pesar de razonar todo lo que tengo que razonar
me gustaría no sentir nada pero
no
sucumbo ante el encanto de verte recoger tus cabellos
o de verte simplemente hablar
o de los códigos que envías y que quizá yo entiendo distintos
y que tú todavía no sabes descifrar
o de cosas tan pequeñas que ni cuenta me doy de ellas

aquí
es donde me da pena porque no puedo hacer nada para evitarlo
y como un niño de quince años actúo sin control
en desbandada

siento coraje y cómo mis impulsos crecen cuando estás
aquí
viéndome a mí
desnudo

si tan sólo mis ojos no hablaran
y no te vieran
y me convirtieran en un bruto animal
dormido
y en un inteligente humano
presumido
ante ti controlado
sin este maldito coraje de saber que junto a ti me consumo
y me derrito como una vela que no te alumbra
nada

no sé cómo lo hiciste
pero hoy me hiciste llorar
sin siquiera
lastimarme

martes, 16 de noviembre de 2010

Siéntate, por favor

Esta felicidad, sentirme en este estado,
pensar tu cara aún por mí no gobernada
ni por mis besos ni caricias exaltada,
Me demanda, caliente, al atisbar cifrado.

Yo no puedo decirte dónde, mas otro lado
hay en donde cerrarás tus párpados amada
cuando vea las formas de reducirte centrada
al éxtasis gemido, obsceno grito de tu estado.

Aunque quieras o no, tu sonrisa exquisita,
tu sentar increíble que desmaya enmallado
incita al beso alto que evitas y no das

nada más; te lo digo yo así, estás súper rica,
cuando sentando terso tu sentar apretado
el latido vital crece en torno a mí asaz.


México D.F.

sábado, 19 de junio de 2010

Reverberación

La luz de la vela reverbera en la pared laqueada de la puerta de entrada.
Con suntuosidad y sensualidad
el aire se torna asfixiante,
no por opresor
sino por las ideas que me asaltan
y obligan a tomar la pluma
que estos versos escribe
sin saber a dónde llegarán.

Pero mi mente obscena y obsesiva se imagina tu vagina
iluminada por la luz de las bujías.
Mostrando las sombras sugerentes de tus huecos,
las líneas oscuras de tus vellos
y la carne apretada como de moluscos secos,
que pide a gritos la sal de la saliva de una lengua mojada
para abrir el pétalo de tu sexo en oquedad.

domingo, 30 de mayo de 2010

Principio de oquedad

Para A. A.

Qué me dirías si te digo
que quiero jugar con el arete que está debajo de tus labios
que quiero tomarlo entre mi lengua
moverlo
y jugar mientras rozo tu boca
con los míos.
Qué me dirías si me pongo verdaderamente sensible
para que
con cualquier roce
cierre mis ojos y trate de sentirte.
Qué me dirías si revuelvo tu ropa
y busco tu boca y busco tu cuerpo
y busco tu cara y busco tu pelo
y me busco en ti mientras me tocas.
Qué me dirías si descubro tu desnudez
con mi mirada torva y mi boca seca que te degusta.

Sensible eres ante la caricia y sensible soy ante la tuya, pero quiero detenerme en un primer y único instante (y aquí fantaseo): en tu boca sorpresiva, en tus labios casi abiertos y tu mirada descubierta hundida en sí misma. Dante, por favor: “En medio del camino de nuestras vidas, me encontré en una selva oscura”. Principio de oquedad.

domingo, 11 de abril de 2010

Silencio goteante que suena por su ausencia.
El hueco vacío de la gota que horadó el suelo se encuentra pidiendo más,
Espera con la boca abierta
a que se llene el vacío creado por un volumen distante.

Silencio goteante que falta por su sonido,
Por el espacio que configuró pero que ya no ocupa.

Silencio por la falta de...
(me corrijo)

ausencia por la presencia del no ruido,
Por aquél estar de algo indecible
Que sacude las cimientes de nuestros secretos
En el encuentro con el inaudible silencio.

Silencio goteante que suena por su ausencia,
Que escurre lentamente debajo de la puerta,
Susurrando y deslizando el cariz del tiempo,
La veta de aquél que no puede detenerse y que está siempre presente.

lunes, 23 de marzo de 2009

De simetrías

Volaban flamencos debajo de un lago,
y no lo hacían dentro del agua, mojados,
si no que volaban abajo de él,
reflejados azules en el espejo.

Los flamencos en su eterno planear
caían arriba hasta tocarlo y, simplemente,
desaparecían en único punto,
aparenciéndose del otro lado, casi exactos, casi secos.

Y si bien de este lado nada se refleja,
del otro lado tampoco,
pues toda imagen se anula y multiplica
como manos que cazan un pez dentro del agua.


24 de marzo 2009

viernes, 20 de febrero de 2009

Inconsistencia verbal



Ritmo monocromático de pájaros azules y rotos,
ventanas rayadas y atardeceres claros de figuras poéticas sin intención.
La muela rota y el dolor en la desesperación
igual al graffiti rayoneado en la pared de ladrillo,
rojo vivo a la luz del sol.

Palabrerío monótono,
figura retórica innecesaria,
pretensión absoluta;
las luces multicromáticas,
rompen en dolor la retina
con visiones extrañas,
¿y el color?
Carajo, el color.

Sensación de incontrol,
las vías del tren ya no son,
yo camino y el tren se aleja,
yo adelante y el tren atrás.

El campo y la ciudad
insuficiencia artística,
cemento y vida
en la extraña simbiosis de la sonrisa
de la mujer de enfrente que busca vender mejillón.

No quiero pronunciar nada,
igual y nadie me entiende,
¿es más fuerte la figura o la imagen cubierta de sensación?

El dispar ruido del alfarero mecánico
y sus palabras astilladas de florero viejo,
y yo incapaz de expresar mi sentimiento,
incapaz de escribir un verso.




Yeicko Sunner
Bruselas, Bélgica
México D.F.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Tu nombre

TU NOMBRE

Y tiempo después
Te volví a ver a través de la mirada de otra persona,
Cuyos ojos son un lente
Y su medio de expresión un lienzo
O una impresión.

Alguna vez escribí esto:

Me gusta besar tu cuello desnudo,
seguir besando hasta bajar a la estrella sin noche,
constelación dragón que tu piel tatúa.


Ahora digo esto otro:

Negras estrellas que iluminan el lienzo blanco de tu piel…


O acaso será:

¿Negras gotas que caen delgadas sobre tu piel pálida?

No lo sé,
Pero tu nombre,
Que en inglés tiene una etimología germánica,
Y la española de un origen mucho más húmedo que aquélla,
Es traslúcido como las gotas que se deslizan frías
Por las ventanas de mi coche.

Sabes, ayer soñé contigo,
Un sueño extraño,
Raro,
Traslúcidamente extraño,
El cual no recuerdo con claridad,
Y no podría describirlo sin utilizar la poesía,
Este enigma que conforman las palabras:

Negras son las estrellas que iluminan el pálido cielo…

Fotografía inglesa,
Que a través de otros ojos
distinto significado tiene,
Me da gusto que otra persona
vea cosas diferentes a las que yo un día vi.
No importa que sea fotografía o poesía,
En ti, los creadores se exaltan,
Sean fotógrafos pintores o poetas.

Ni siquiera te vi completa, solo un fragmento,
lunares y piel; y cuento:
Rocío uno, rocío dos, rocío tres,
Constelaciones diversas,
Fragmentos de universo,
Que me remitieron,
Extensamente,
A ti.

martes, 25 de noviembre de 2008

Tríptico

Me diste

Como necesarios asideros me aferro
A los objetos que me has regalado.
El poema que ahora escribo,
Lo hago con la pluma que tú me diste.

Me sostengo, casi a ciegas, de tu recuerdo caprichoso,
De tu imagen desnuda, postrada y aparentemente sumisa
en esa oscuridad que tú me diste.

No puedo evitarlo, pero invariablemente
Me aferro a todos aquellos momentos que me diste:

Lágrimas que escurren tus mejillas mientras hacíamos el amor,
Risas y canciones que me recuerdan a ti,
(canciones que tenían un significado previo para mí,
pero que contigo tomaron otro),
el yogurt y el aceite de avellana,
el cus cus y el desayuno en la mañana.
El café calientito antes de salir con tu bicicleta al trabajo.

Ahora que no estás y me ignoras con frialdad,
me son más cercanos y míos,
los objetos (los recuerdos) que tú me diste.

***

Qué lejano me parece ahora el recuerdo
de cuando llorabas
Mientras lentamente,
y siempre tomándote en cuenta,
te penetraba.

***

Remembrar


Me gusta remembrarte en la oscuridad
Y con el pelo largo.

Tu única mirada de cíclope abierta,
Tu flor como una húmeda boca apretada.

Te rememoro con el pelo corto,
Entre claroscuros y la piel como de plástico a la luz de la veladora.
Hay veces que las lágrimas escurren
Y recorren los ojos.
Otras veces las promesas caminan solas con alas propias,
Y se escapan dejando más llanto que sonrisas.

Yo no lloro, estoy seco,
Pero te acompaño y me mojo,
Te siento en el fondo, hasta dentro.
Paradójico, porque hace tiempo que no te veo,
Y cuando sí, me siento como un fantasma excedente.

Quiero remembrarte con aquellos ojos que eran solo para mí,
Con una sonrisa alegre,
Buscando la mía, y el consecuente beso.


13 de Julio 2008

jueves, 9 de octubre de 2008

sin título

Soy un poeta vulgar.
De esos que les gustan las groserías
Y no la bucolería.
Me encanta decirlo,
Soy tonto, poeta y pendejo.
Y como tal actúo cuando camino.
Recorro las calles y no veo las flores que piden por ser recogidas.
A veces las flores dan frutos, y éstos tampoco los recojo.
Y cuando me doy cuenta y lo hago, se deshacen en mis manos,
Con una dulce podredumbre fermentada.
Esto veo con tristeza
mientras busco las palabras para contarlo.