jueves, 27 de octubre de 2011

Empiezo a sostenerme de objetos
Inanimados
Ídolos de fierro viejo y barro gastado
Como si mis piernas ya no me detuvieran.
Y siento que caigo
Sin ánimo
porque mis asideros son tan tambaleantes
cuando se desgajan no sólo los bastiones
sino la misma montaña en los que se yerguen.
Monedas o billetes e
Incluso
Tu mismo shampoo
se han convertido en mis nuevos dioses.
En ellos depósito la conducción de mi hado
Mientras las hojas de otoño se arremolinan
En el aire.
Parece que nunca sé dónde estoy parado
A veces floto
A veces caigo
Y con suerte camino
Pero sólo por un rato
¡Ahí! (y lo señalo):
Hasta el siguiente acantilado.

1 comentarios:

pukirocks dijo...

lo chingon de este blog es que es obscuro pero de vez en cuando estaria bueno algo alegre